Lo que debes saber antes de despedirte físicamente de alguien que ha partido

A lo largo del tiempo, muchas personas han sentido el impulso de besar o tocar a un ser querido que ha fallecido como una forma de despedida. Es un gesto que nace del amor, el dolor y la necesidad de conexión. Sin embargo, médicos, psicólogos y hasta creencias populares coinciden en una advertencia que puede parecer dura, pero tiene fundamentos reales: nunca beses a una persona fallecida.

Desde el punto de vista médico y biológico, el cuerpo humano comienza un proceso de descomposición apenas cesa la vida. Aunque pueda parecer que la persona simplemente “duerme”, su organismo ya no mantiene funciones vitales como la circulación o la temperatura corporal. En pocas horas, las bacterias naturales del cuerpo comienzan a descomponer los tejidos, generando microorganismos y gases que pueden ser perjudiciales para quien entra en contacto directo con ellos. Por esta razón, besar o tocar los labios o la piel de un fallecido puede implicar un riesgo sanitario, especialmente si la muerte estuvo relacionada con una infección o enfermedad contagiosa.

Más allá del aspecto físico, también existe un componente emocional y psicológico importante. Los especialistas en duelo explican que besar a una persona fallecida puede generar un impacto traumático, especialmente si el momento no es guiado por un profesional o no se ha asimilado aún la pérdida. Este tipo de contacto puede dejar una imagen muy fuerte en la mente del doliente, dificultando el proceso de aceptación y prolongando el sufrimiento emocional.

Desde el punto de vista espiritual y cultural, muchas tradiciones sostienen que el alma necesita tranquilidad para partir. Según algunas creencias, besar a una persona fallecida puede “retener” su energía, impidiendo que descanse en paz. En cambio, se recomienda despedirse con palabras, pensamientos o plegarias, enviándole luz y amor desde el corazón, sin necesidad de un contacto físico.

En conclusión, aunque el deseo de besar a un ser amado que ha partido es una reacción humana y comprensible, no es aconsejable hacerlo. Existen razones de salud, de respeto al proceso del cuerpo y del alma, y de cuidado emocional que respaldan esta recomendación. La mejor forma de decir adiós no está en un beso físico, sino en un gesto espiritual y en el recuerdo eterno que se guarda con amor.

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