Personas mayores, hidratación y minerales: lo que conviene saber

Mantener una hidratación adecuada es importante durante todas las etapas de la vida, pero puede requerir mayor atención en las personas mayores. Con el paso de los años, la sensación de sed puede disminuir y ciertos medicamentos o problemas de salud pueden modificar el equilibrio de líquidos. Sin embargo, afirmar que el agua sola siempre “queda corta” no es correcto: para muchas personas, beber agua y seguir una alimentación variada es suficiente en condiciones normales.

Los minerales que intervienen en el equilibrio de líquidos se conocen como electrolitos. Entre ellos se encuentran el sodio, potasio, magnesio, calcio y cloruro. Estos cumplen funciones relacionadas con los nervios, los músculos, el ritmo del corazón y la distribución del agua dentro del organismo. No hacen que la sangre circule más rápido, pero sus niveles adecuados contribuyen al funcionamiento normal del sistema cardiovascular.

El potasio participa en la contracción muscular y ayuda a mantener estable el ritmo cardiaco. Puede obtenerse de alimentos como plátanos, aguacate, habichuelas, tomates, papas y vegetales de hojas verdes. MedlinePlus explica que una alimentación rica en potasio también puede contrarrestar algunos efectos del exceso de sodio sobre la presión arterial.

El magnesio contribuye al funcionamiento de los músculos, los nervios y el corazón. Se encuentra en semillas, frutos secos, legumbres, cereales integrales y vegetales verdes. El calcio, además de ser conocido por su importancia para los huesos, interviene en la función muscular. Los productos lácteos, algunas bebidas vegetales fortificadas, las sardinas y ciertos vegetales pueden aportarlo.

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El sodio también es necesario, pero la mayoría de las personas lo obtiene fácilmente mediante la alimentación. Añadir más sal o consumir bebidas con electrolitos sin necesitarlas puede elevar demasiado su consumo, algo especialmente relevante para quienes tienen hipertensión, insuficiencia cardiaca o enfermedad renal.

Las bebidas con electrolitos pueden ser útiles en situaciones concretas, como sudoración abundante, vómitos, diarrea o exposición prolongada a temperaturas elevadas. El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento recomienda que los adultos mayores presten especial atención a los líquidos durante el calor. Aun así, no todas las bebidas deportivas son apropiadas: algunas contienen cantidades considerables de azúcar y sodio.

Tampoco es aconsejable tomar suplementos de potasio, magnesio o calcio por cuenta propia. Un exceso puede ser tan problemático como una deficiencia. Las personas que usan diuréticos, medicamentos para la presión o tratamientos cardiacos, así como quienes tienen enfermedades renales, necesitan orientación profesional antes de incorporar estos productos.

Para favorecer el bienestar circulatorio también conviene moverse regularmente, cambiar de posición cuando se permanece sentado mucho tiempo, consumir alimentos variados y asistir a los controles médicos. La hinchazón repentina de una pierna, el dolor en el pecho, la dificultad para respirar, la confusión o la debilidad intensa requieren atención médica.

En conclusión, el agua continúa siendo la bebida principal para hidratarse. Los minerales son esenciales, pero generalmente deben obtenerse de una alimentación equilibrada. Las soluciones con electrolitos y los suplementos tienen usos específicos y no sustituyen una evaluación profesional.

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