El consejo del abuelo para cuidar la próstata y las vías urinarias: tradición y precauciones
Muchas familias conservan recomendaciones transmitidas por los abuelos para aliviar el llamado “mal de orina”. Entre ellas suelen aparecer infusiones, semillas de auyama y el consumo abundante de agua. Estas costumbres pueden formar parte de una rutina de bienestar, pero no deben presentarse como remedios capaces de sanar la próstata o eliminar una infección urinaria.
Los problemas prostáticos y las infecciones no son lo mismo. El crecimiento benigno de la próstata puede dificultar el paso de la orina, mientras que una infección urinaria generalmente es causada por microorganismos que afectan alguna parte de las vías urinarias. También existe la prostatitis, una inflamación de la próstata que puede tener distintas causas. Como los síntomas pueden parecerse, es necesario recibir un diagnóstico antes de iniciar cualquier tratamiento.
Entre las señales más frecuentes se encuentran ardor al orinar, necesidad urgente de ir al baño, aumento de la frecuencia urinaria, chorro débil o interrumpido y sensación de no vaciar completamente la vejiga. También pueden presentarse molestias en la parte baja del abdomen, la espalda o la zona pélvica. El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales recomienda consultar a un profesional cuando aparecen síntomas compatibles con prostatitis.
Como hábito general, beber agua suficiente puede ayudar al funcionamiento normal del sistema urinario. La cantidad necesaria varía según el clima, la actividad física y el estado de salud. Las personas con enfermedades del corazón o los riñones deben preguntar a su médico cuánto líquido pueden consumir.
Las semillas de auyama sin sal también pueden incluirse en la alimentación. Una porción pequeña puede agregarse a ensaladas, avena o yogur. Aportan grasas insaturadas, proteínas y minerales, pero no curan una infección ni sustituyen los medicamentos. Tampoco existe una cantidad diaria que garantice reducir el tamaño de la próstata.
Si una infección de la vejiga es causada por bacterias, puede requerir antibióticos recetados después de una evaluación. El NIDDK explica que tomar líquidos puede acompañar la recuperación, pero no reemplaza el tratamiento indicado. Utilizar antibióticos sobrantes o suspenderlos antes de tiempo resulta inadecuado.
Se necesita atención rápida si hay fiebre, escalofríos, náuseas, vómitos, sangre en la orina o dolor en la espalda o el costado. La incapacidad para orinar, especialmente con dolor abdominal intenso, constituye una urgencia médica. Una infección sin tratar puede avanzar hacia los riñones y causar complicaciones.
El mejor aprendizaje del consejo familiar es prestar atención al cuerpo y mantener buenos hábitos. La hidratación, una alimentación variada y no retener la orina pueden apoyar el bienestar, pero sanar una infección o tratar un problema prostático requiere conocer primero su verdadera causa.