Próstata después de los 70: una bebida matutina nutritiva y los hábitos que realmente pueden ayudar
Con el paso de los años, es frecuente que los hombres experimenten cambios relacionados con la próstata y la forma de orinar. Levantarse varias veces durante la noche, sentir que la vejiga no se vacía completamente, tener un chorro de orina más débil o necesitar ir al baño con mayor frecuencia son síntomas que pueden aparecer con el envejecimiento. Una causa posible es la hiperplasia prostática benigna (HPB), que consiste en un aumento no canceroso del tamaño de la próstata.
En internet circulan recetas que aseguran que un vaso tomado por la mañana puede “desinflamar” o normalizar la próstata en apenas 12 horas. Sin embargo, ninguna bebida casera ha demostrado reducir una próstata agrandada en ese período de tiempo. Aun así, ciertos alimentos pueden formar parte de una dieta saludable para hombres mayores.
Una alternativa sencilla para el desayuno es preparar un batido de tomate con semillas de calabaza (auyama). El tomate contiene licopeno, un carotenoide responsable de su característico color rojo y que ha sido ampliamente estudiado por sus propiedades antioxidantes. Las semillas de calabaza, por su parte, proporcionan grasas insaturadas, proteínas, magnesio, zinc y diferentes compuestos vegetales.
¿Cómo preparar esta bebida?
Se puede utilizar un tomate maduro bien lavado, una cucharada pequeña de semillas de calabaza sin sal y suficiente agua para conseguir la consistencia deseada. Los ingredientes se licúan hasta obtener una bebida uniforme. No es necesario añadir grandes cantidades de azúcar, miel o sal.
También es posible consumir estos ingredientes por separado. De hecho, no existe ninguna ventaja comprobada por beberlos exactamente por la mañana. Lo importante es el patrón general de alimentación y no una hora específica del día.
Para cuidar el bienestar urinario también resulta conveniente mantener una hidratación adecuada durante el día, realizar actividad física según las posibilidades personales y moderar aquellas bebidas que individualmente aumenten demasiado la necesidad de orinar, como las que contienen mucha cafeína.
Es importante aclarar que el tomate y las semillas de calabaza no sustituyen los medicamentos indicados para la hiperplasia prostática benigna ni garantizan que la próstata vuelva a un tamaño determinado. Cuando los síntomas urinarios son frecuentes, una evaluación médica permite determinar si realmente se deben al crecimiento prostático, ya que existen otras condiciones que pueden producir molestias similares.
Además, después de los 70 años no conviene asumir que cualquier cambio al orinar es simplemente consecuencia de la edad. Un profesional puede valorar los síntomas y decidir qué estudios son apropiados para cada persona.
En conclusión, un batido sencillo de tomate y semillas de calabaza puede aportar nutrientes interesantes dentro de una alimentación equilibrada, pero no existe una bebida capaz de normalizar una próstata agrandada en 12 horas. Si aparece sangre en la orina, fiebre, dolor intenso o imposibilidad para orinar, es necesario buscar atención médica rápidamente. Para los síntomas persistentes, la evaluación profesional sigue siendo la forma más segura de conocer la causa y elegir el tratamiento adecuado.